Reconocimiento de las cualificaciones de los refugiados: necesitamos reformas urgentes
Nuevo estudio del IESALC insta a realizar reformas urgentes para cerrar la brecha en materia de educación superior que afecta a los refugiados y desplazados de la región.
El estudio «El reconocimiento de las cualificaciones de los refugiados y los desplazados en América Latina y el Caribe» ofrece recomendaciones específicas para los responsables políticos y las autoridades competentes, sentando las bases para inspirar reformas sobre el reconocimiento de las cualificaciones de los refugiados y los desplazados en la región.
En todo el mundo, la educación superior sigue siendo una aspiración para millones de jóvenes que se ven obligados a huir de conflictos, crisis o persecuciones. Mientras que el 43 % de la población mundial tiene ahora acceso a la educación terciaria, solo el 9 % de los jóvenes refugiados se beneficia de esta oportunidad. En América Latina y el Caribe, la tasa de matriculación general es del 53 %, pero en el caso de los refugiados y los desplazados, esa cifra se reduce entre el 2 % y el 12 %, dependiendo del país.
Esta evidente brecha no es solo un desequilibrio estadístico. Representa un potencial humano desperdiciado, trayectorias profesionales fracturadas y perspectivas reducidas de integración en las comunidades de acogida.
El reconocimiento de los conocimientos previos y las cualificaciones académicas es la piedra angular para abordar esta desigualdad. Sin él, innumerables médicos, profesores, ingenieros y estudiantes refugiados se ven excluidos de los sistemas en los que podrían contribuir de manera significativa.
Una región transformada por el desplazamiento
Durante la última década, América Latina y el Caribe han experimentado una intensificación sin precedentes de la movilidad humana. Según el ACNUR, más de 7,7 millones de personas han abandonado Venezuela desde 2015, y casi siete millones permanecen en la región.
Centroamérica y México también han sido testigos de desplazamientos crónicos debido a la violencia, la inestabilidad política y las nuevas rutas migratorias. Mientras tanto, la prolongada crisis de Haití sigue empujando a la población hacia los países vecinos, especialmente en el Caribe.
Esta transformación ha convertido a una región tradicionalmente emisora de migrantes en un centro de destino y tránsito, lo que ejerce nuevas presiones sobre los sistemas educativos, a menudo poco preparados para la magnitud y la urgencia del desafío.
El último estudio del UNESCO IESALC describe la realidad del reconocimiento académico en toda la región. Identifica los obstáculos estructurales que siguen bloqueando el acceso: la falta de mecanismos que permitan el reconocimiento sin documentación verificable, marcos jurídicos rígidos diseñados para la migración ordinaria y no para el desplazamiento forzoso, costes administrativos excesivos, barreras digitales y lingüísticas, desigualdades de género persistentes y deficiencias en la capacidad institucional.
A pesar de estas barreras, el informe también destaca innovaciones prometedoras, que ofrecen modelos escalables que otros países pueden adaptar a sus contextos específicos.
Colombia, por ejemplo, se ha convertido en pionera en la región gracias a su política de integración educativa basada en los principios de protección y no discriminación, reflejada en medidas como el Permiso de Protección Temporal y el Grupo Interinstitucional sobre Flujos Migratorios Mixtos.
En Brasil, la Plataforma Carolina Bori ha permitido a los refugiados presentar solicitudes de reconocimiento a través de un portal en línea. Al mismo tiempo, la Cátedra Sérgio Vieira de Mello ha sido fundamental para facilitar estos procesos.
Algunas universidades públicas de países como Argentina, México y Brasil han comenzado a implementar mecanismos flexibles de reconocimiento basados en el principio de la autonomía universitaria.
La labor de la Comisión de Refugiados de Uruguay y el marco de la SUNEDU de Perú también apuntan a buenas prácticas, mientras que en el Caribe están surgiendo lentamente nuevos marcos.
Marcos mundiales y regionales
Las bases para la acción ya están sentadas en los instrumentos internacionales.
La Convención Mundial de la UNESCO sobre el Reconocimiento de Cualificaciones relativas a la Educación Superior (2019) y la Convención Regional de Buenos Aires (2019) instan explícitamente a sus Estados parte a adoptar medidas viables para reconocer las cualificaciones de los refugiados y las personas desplazadas, incluso en los casos en que no se puedan acreditar mediante documentos los estudios parciales, el aprendizaje previo o las cualificaciones adquiridas en otro país.
Sin embargo, pocos países de la región han ratificado estas convenciones y han convertido sus disposiciones en realidad. A pesar de ello, plataformas de cooperación regional como la red CINALC de centros nacionales de información y RecoLATIN están involucrando activamente a sus miembros para que trabajen en la traducción de los compromisos en soluciones operativas.
El momento no podría ser más urgente. La Hoja de ruta “15por30” del ACNUR ha fijado el objetivo mundial de aumentar la matriculación de los refugiados en la educación superior del 9 % actual al 15 % para 2030. Alcanzar este objetivo en América Latina y el Caribe es imposible sin un cambio sistémico en los procedimientos de reconocimiento.
Hoja de ruta clara
Nuestro estudio ofrece una hoja de ruta clara, con recomendaciones para diferentes horizontes temporales. Estas abarcan desde medidas inmediatas, como la simplificación de los requisitos y la reducción de las tasas, hasta medidas a medio plazo destinadas a desarrollar la capacidad institucional y poner a prueba el reconocimiento del aprendizaje previo y, por último, reformas a largo plazo que armonicen los sistemas nacionales con las convenciones de Buenos Aires y Global, incorporando también plataformas digitales y fomentando el reconocimiento mutuo regional.
La UNESCO se compromete a apoyar a los responsables políticos y a las autoridades competentes de América Latina y el Caribe en el diseño de mecanismos para el reconocimiento de las cualificaciones de los refugiados y las personas desplazadas, adaptados al contexto regional y aplicables incluso en ausencia de pruebas documentales.
Los métodos de evaluación alternativos, como las entrevistas, las pruebas de diagnóstico y el reconocimiento del aprendizaje previo, son esenciales para garantizar procesos de reconocimiento flexibles que defiendan la equidad, la transparencia y la no discriminación.
El reconocimiento de las cualificaciones de los refugiados y las personas desplazadas no es una cuestión técnica secundaria. Es una cuestión de derechos, dignidad y desarrollo. Al permitir que los refugiados y las personas desplazadas reanuden sus estudios o profesiones, los países de acogida no solo cumplen sus compromisos internacionales, sino que también aprovechan el talento que necesitan urgentemente para su propio crecimiento.
América Latina y el Caribe tienen una orgullosa tradición de solidaridad e inclusión. Se presenta una oportunidad para aprovechar este legado, conectar las prácticas nacionales con las normas regionales y mundiales, y garantizar que la educación de ninguna persona desplazada o refugiada se quede atrás.
Autor: Gonzalo Baroni es presidente de la Convención de Reconocimiento de Buenos Aires y fue director nacional de Educación de Uruguay entre 2020 y 2025.